Incumbencias profesionales

Análisis exegético al 26 de noviembre de 2007.-

Ref. Proyecto de Ley Provincial 4193

Comparación entre los artículos 15 del proyecto de ley 4193 rionegrino y el art. 18 de la Ley 404 vigente en la ciudad de Buenos Aires

1º) Proyecto de Ley Nº 4193 del ejercicio de la función notarial en la Provincia de Rio Negro

Artículo 15: Exceptúanse de las incompatibilidades del artículo anterior:

a)      Los cargos, empleos o profesiones que importen la prestación de servicios o el ejercicio de funciones notariales, inmobiliarias o registrales.

b)      Los de carácter electivo, docente, los de índole puramente literaria, científica, artística, deportiva o editorial.

c)       Los de de auxiliares de la Justicia, mediadores o secretarios de tribunal arbitral.

2º) Ley 404 del ejercicio de la función notarial en la  Ciudad Autónoma de Buenos  Aires

Artículo 18.- Exceptúanse de las incompatibilidades del artículo anterior, los cargos o empleos que importen el ejercicio de funciones notariales o registrales, los de carácter electivo, los docentes, los de índole puramente literaria, científica, artística o editorial, los de auxiliares de la Justicia, mediadores o secretarios de tribunal arbitral. La retribución que se percibiere por la actividad admitida en este artículo, no excluye el derecho del escribano al honorario correspondiente al ejercicio de la función notarial.

Análisis:

De la comparación entre ambas normas surge que el proyecto en este artículo se inspira en la ley vigente en CABA desde el año 2.000. Con algunos agregados que he destacado en color rojo y he subrayado.

Existen algunas legislaciones provinciales que son tan puntillosas a la hora de determinar cuales son las incumbencias profesionales que hasta prohiben, por ejemplo, que el escribano comparta su oficina con martilleros o corredores (art. 9 Código de Etica del Colegio de Escribanos de la Pcia. de Jujuy).

Pero existen otras que generan conflicto, no solo entre escribanos y corredores, sino entre los primeros y los abogados, por ejemplo.

Ya  a principios de 2006 existieron pronunciamientos del Colegio Público de Abogados  de Capital Federal que se oponían a la incursión de los escribanos en el  campo de la mediación. Y una segunda oposición vino  cuando se intentó mediante un proyecto de reforma al Código Procesal Civil crear el proceso sucesorio voluntario notarial  por vía extrajudicial.

Lo cierto es que  el intrusismo profesional no distingue entre  universitarios y no universitarios.

Y  también resulta cierto que es incumbencia propia, exclusiva y excluyente de los corredores la intermediación en la locación o venta de inmuebles.

A veces puede discutirse quien redacta mejor un contrato (el escribano, el corredor o el abogado); pero lo que no puede discutirse es quien intermedia. Quien ejerce la función del corretaje.

El intento de intromisión en las incumbencias propias del corredor,  es en algunas jurisdicciones  una parte de una aceitada tarea que se viene desarrollando durante años.

Ya desde antes de la promulgación y puesta en vigencia de la Ley 25.028 que establece el título universitario como habilitante para el ejercicio de la profesión,  se han alentado innumerables campañas de desprestigio, que propugnaban que para intermediar en los negocios inmobiliarios era conveniente contar con un profesional idóneo (abogado, contador escribano), y no con “un comisionista salido de un Código de Comercio con muy poca capacidad o conocimiento legal.”

Frente a este nuevo avasallamiento, corresponde sugerir un  curso de acción.

Y  mientras el proyecto rionegrino no sea aprobado por el poder legislativo, este accionar  incluye hacer lobby en los despachos de los legisladores que impulsan el proyecto, los opositores, y/o sus asesores.

Pudiendo llegar incluso a intentar tomar contacto con el Ejecutivo provincial; o por vía judicial iniciar proceso de amparo y/u otro remedio  judicial adecuado en el orden provincial o federal, ya que se están vulnerando garantías constitucionales reconocidas por la Carta Magna.

Se debe hacer comprender que, tal y como lo establece la ley 9020 para el ejercicio notarial en la Provincia de Buenos Aires, el titulo de escribano habilita para

ejercer la función pública que le inviste el Estado para dar fe de los actos y hechos jurídicos, independientemente de la prueba de los mismos; y  ejercer la docencia o algún cargo que  importe el ejercicio de funciones notariales o registrales.

Cuando el escribano excede sus funciones notariales o registrales, realiza gestiones que no resultan conducentes para el cumplimiento de su cometido y la eficacia de los documentos que autoriza.

Invade incumbencias; y está indubitadamente comprobado que no es buena esta  invasión.

Cada profesión tiene sus particularidades y por eso las carreras de contador, abogado, escribano o corredor inmobiliario son  autónomas.

Si la tendencia es la especialización, este proyecto fomenta el  proceso inverso y por ende resultará negativo.

RODOLFO MARTIN BARBIERI